El proceso de sanación en Genkai Dokushin Joshi (26) Gohan
La media suele mostrar el proceso de sanación como algo idealizado, estás sumido en la depresión, en el trauma, pudiste estar ahí por meses o por años, pero de repente pasa algo que rompe ese estado y la sanación es inmediata.
Sí, a todos nos gustan las historias de héroes que toman acción, de aquel padre sin esperanza que encuentra su camino en un sacrificio final para proteger a su hijo, de aquel golpe de realidad que te hace darte cuenta de todo lo que has dejado ir o no estás observando.
Todos deseamos llegar a ese momento, ¿no es así?
¡Patrañas!

El proceso de sanación es algo difícil, algo que se sufre, es destruir poco a poco todo lo que te construyó, no solo lo que te llevó al trauma, también aquellos momentos importantes, aquellos que te constituyen como persona. No porque dejen de existir, sino porque su significación será diferente luego de haber vaciado todo tu ser para ser el nuevo tú que mereces.
Lo peor de todo, es que no se llena de momentos climáticos, de un hermano golpeando tu puerta y dándote un discurso motivacional. No, el proceso de sanación es terriblemente solitario y cotidiano. No importa quién esté a tu lado, quien te esté apoyando. Eso ayuda, no digo que no, pero es un proceso personal que se vive día con día, a veces ni tú mismo te das cuenta de tu progreso.
Así es como describo este manga: Genkai Dokushin Joshi (26) Gohan, traducido como The Suffering of a 26 Year Old Unloved Female Doomer, pero con una mejor traducción a mi parecer como The Meals of a Single Woman (26) at Her Limit.
La comida es de lo que pasa más desapercibido a simple vista en la historia, pero al mismo tiempo es el foco de la misma, ya que puedes ver el proceso de sanación de la protagonista a través de la comida. Sin embargo, no hablaremos de eso en este momento, de lo gloriosa que es la narrativa en torno a eso, eso lo dejaré para otra publicación futura.
Hiiragi-san es una joven adulta sumida en la depresión, ¿qué sucedió? La vida. Un trabajo de los que destrozan el alma y la muerte de su abuelo, dos sucesos desconectados, pero que en conjunto la sumieron en el estado en el que se encuentra.
En terapia he ido aprendiendo que muchas veces la depresión es el cúmulo de pequeños eventos. Hay cosas que si pasaran por sí solas podríamos lidiar con ellas, pero gastaríamos toda nuestra energía, así que al cruzarse con otras que también nos desgastan es cuando nos dejamos caer.
Nuestra protagonista inicia la historia solo durmiendo y comiendo, básicamente, incluso esto último haciéndolo solo por ser completamente necesario. Se siente culpable, se siente avergonzada, considera que no merece comer, que no merece ser alimentada.
Hace pequeñas acciones por tratar de mejorar, acciones que le gastan toda la energía de su día a día. Buscando hacer cosas, progresar, siempre dejando todo al mañana.
Estoy cansada. No puedo creer que preparar ramen instantáneo es tan cansado...
Nuestra protagonista comienza a sanar, pero con una cotidianidad que hasta podría aburrir. Sus días sus monótonos, son iguales, pero en esa monotonía empieza a encontrar esos momentos que la ayudan a sanar.
Una salida al banco la hace pasar a sentarse al parque, donde es invitada a jugar por unos niños, acción que hace más por obligación pero a la cuál le encuentra valor. Estar internet le recuerda lo mucho que le gustaba dibujar de niña, dedicando su día a reconectar con ello, no porque fuese a mejorar, solo por la motivación de hacer algo. Ir a rendirle respetos a su abuelo la lleva a un café, donde recuerda cuando su abuelo la llevaba a comer.
Ver publicaciones de sus antiguos conocidos haciendo su vida, la hace ir a buscar la naturaleza, solo para encontrar todo lleno de gente, no lo mejor para su ansiedad. Al encontrar finalmente un lugar pacífico reconecta con esos momentos y la publicación que hace en su Instagram muerto lo demuestra.
Incluso cuando todo luce igual, está lentamente cambiando.
Una observación sobre la naturaleza, pero también sobre sí misma. Todo luce igual, pero al mismo tiempo cambia, esas pequeñas acciones que realiza para tratar de mejorar puede parecer que no causan efecto, pero lo hacen.
Por mucho que estoy hablando de lo solitario del proceso, una red de apoyo siempre es buena. En su caso sus padres se preocupan por ella, pero no saben cómo expresarlo, haciendo cosas para afectarla en lugar de ayudarla, apelando a sentimientos diferentes a los que necesita. La presionan porque creen que será lo mejor para ella, pero esa presión es lo menos que una persona así necesita.
En cambio su hermana menor, Mahiro, se acerca a ella sin cuestionarla, solo para convivir, su cercanía es la que le ayuda, le demuestra que no está sola, que aunque es su proceso, tiene a alguien a su lado.
Lo mismo sucede con la que se vuelve su amiga, An, una inmigrante que trabaja en la tienda de conveniencia. Conectan, no la cuestiona, pero ella también demuestra tener sus propias condiciones, teniendo que escapar de su país para poder tener una vida digna, esforzándose en vivir, pero mostrándole que incluso en los peores momentos una sonrisa es buena. No hablamos de positivismo idealizado, de ese que contamina las redes, sino de aprender a disfrutar bajo tus condiciones.
--Recompensas deliciosas son importantes para la energía. Siempre trabajamos duro.
--Me lo cuestiono... ¿Siempre estoy trabajando duro? Incluso antes, no pude resistir mi trabajo y escapé. Hoy igual... cometí otro error.
--No estoy segura de entender. Trabaja duro. Comete errores, muchos. Si no tienes energía, toma recompensa. ¿Trabajaste duro?
--No sé si lo estaba haciendo bien, pero... creo que estaba intentando lo mejor posible.
--¡Entonces, recompensa!
Al final, de la historia no termina en una sanación milagrosa, termina cuando el proceso se sigue realizando, pero cuando Hiiragi deja de ser solo la que recibe el apoyo, para también saber darlo. Ayudando primero a An en un momento de crisis, luego a su hermana sin hacer gran cosa que solo estar para ella y al final a alguien que está en una situación similar.
La cotidianidad de la depresión, la cotidianidad del proceso de sanación. Eso es lo que refleja este manga. No hay una respuesta mágica, no hay un momento de iluminación, solo la vida de una persona que sufrió y que busca mejorar.
Cierto, hay historias que narran situaciones extremas. Cierto, hay dramas que son difíciles de digerir. Hay historias así que pueden causar un impacto mayor y que no dejarán de ser reales. Esta historia no es nada así, es la historia de una persona del día a día, y siento que es lo bello de esta serie.
Wistful Spoony es una pequeña cucharita que dice reflexiones a veces difíciles de digerir. En cierto vídeo está hablando sobre el trauma y la sanación, de donde puedo rescatar un pequeño fragmento.
Extrañando la familiaridad de tu propia disfuncionalidad, porque al menos sabías cómo vivir en ella.
Nadie te dice que sanar significa perder la identidad que construiste alrededor de tu dolor...
Crecer duele, no porque lo estés haciendo mal, sino porque transformarte requiere dejar atrás todo lo que solías ser.
Y es que es así, en el caso de Hiiragi quizá la destrucción de su propia identidad no fue tan intensa, pero a veces el proceso de sanación requiere eso. Desmantelar todo lo que te hizo, todo lo que te hace quedarte en esa situación de depresión y de trauma, y con ello construir algo más.
Es solitario, es doloroso, pero es necesario, es satisfactorio.